Estructura interna de una obra (introducción, nudo y desenlace)

Para elaborar este artículo y así desentrañar los misterios de las tres divisiones básicas de la estructura de una novela (antes de pasar a los capítulos), he decidido utilizar el primer libro de una de las sagas de éxito de los últimos tiempos: Los Juegos del Hambre. Por el simple hecho de que la novela está estrictamente dividida en tres partes y, al tener una adaptación cinematográfica especialmente fiel, será mucho más sencillo que nos entendamos. Aunque no te preocupes si no has visto la película o leído el libro: no es necesario para entender el artículo y tampoco rebelaré spoilers sobre la obra.

Pero antes de dar pie a los ejemplos y consejos, no está de más comentar cuáles son esas tres partes y qué función tiene cada una:

  • Introducción: Es básicamente la presentación de los elementos principales de la historia; desde los personajes, hasta las sub-tramas y conflictos. La introducción no debe condensarse en el primer capítulo y debe ir surgiendo de forma más fluida. Bien hecha, la introducción suele ocupar un tercio (o al menos casi) de la historia.
  • Nudo: Consiste en el desarrollo, tanto del argumento principal, como de las sub-tramas, personajes y conflictos. El nudo empieza cuando ya están todas las cartas sobre la mesa y la historia empieza a avanzar hacia el desenlace.
  • Desenlace: Una vez desarrollada la historia, llega el momento de finalizarla. En el desenlace entraría el arco de cierre de tramas, donde se debe dar solución a los conflictos y donde el desarrollo de los personajes debe consolidarse.

Bien, teniendo esto claro y, sobre todo antes de comenzar a escribir tu historia, debes pensar dónde termina la introducción, o cuando el nudo da pie al desenlace. Vamos a empezar a desentrañar la estructura que Suzanne Collins utilizó para su obra.

Presentando una sociedad

La primera de las tres partes de las que consta la novela se titula «Los tributos» y ocupa los nueve primeros capítulos de la historia. En ella la autora aprovecha para presentarnos la sociedad y personajes que protagonizan el relato. También presenta los juegos, sus normas, entrenamientos y hace un esquema a gran escala sobre el funcionamiento de los distintos distritos del país. Se presenta también el conflicto y finaliza justo en el momento en el que el último elemento para terminar de poner el argumento sobre la mesa queda presentado.

Es decir, la introducción va mucho más allá del primer capítulo o de dar un primer vistazo sobre la historia: la introducción no finaliza hasta que hayan sido introducidos todos los elementos primordiales de la historia. Justo en el momento en el que la estructura da pie al nudo.

¡Que empiecen los juegos!

Una vez presentados los elementos, personajes y tramas, la siguiente pauta es pasar a la acción o conflicto. En el caso de la novela de Collins, dan comienzo «Los juegos» y es donde se desarrollan los principales conflictos: vemos a Katniss tratando de sobrevivir en la arena y manteniéndose alejada del resto de tributos. Pasamos a capítulos más dinámicos y donde el interés va en aumento, puesto que los elementos presentados empiezan a mover ficha y se desarrolla prácticamente toda la acción de la novela.

Si bien es cierto que la función de la introducción es presentar todos los elementos principales de la obra, es muy probable que todavía queden elementos por introducir (esto dependerá de lo complejo que sea su argumento). Aunque en este caso, dichos elementos tienen menos relevancia para el relato, lo cual no significa que sean prescindibles. En el ejemplo de Los Juegos del Hambre, tendríamos el funcionamiento de la arena donde se realizan los juegos, o los detalles que Suzanne Collins va añadiendo a cuentagotas para comprender el modo en el que está realizado el escenario o las pruebas que deben superar los concursantes. Se terminan de confirmar las habilidades o roles de los personajes presentados anteriormente y se marca la transición que lleva la historia hacia su desenlace.

El acto final

Una vez que ya se han presentado todos los elementos, y se ha desarrollado un conflicto con sus sub-tramas correspondientes, llega el momento de dar respuesta a las preguntas que los lectores se van haciendo a lo largo de la obra, y también el de comenzar a cerrar tramas. En el caso de Los Juegos del Hambre, puesto que es una trilogía, no se resuelven todos los conflictos; pero sí el argumento principal del libro: se decide «El vencedor» de los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre.

Si bien el nudo contiene prácticamente toda la acción de la novela, es también cierto que el desenlace suele contener casi toda la acción restante. En muchos casos, incluso hay autores que optan por condensarla en el desenlace, manteniendo un nudo más lento y evolutivo; pero esto ya depende de la estructura de la obra (a fin de cuentas, cada historia es un mundo). En el caso de la novela de Collins, el desenlace comienza cuando se da el último detalle necesario para que la historia inicie el camino hacia el final. Terminan los juegos, se decide el vencedor, se hace una breve visión a las consecuencias de lo ocurrido y se abre el argumento de la siguiente novela. En el caso de que tu obra no consista en una saga, y se trate de un único volumen, el desenlace es el último tercio donde tendrás la oportunidad de aclarar todos los asuntos pendientes. Si hay algo que te haya quedado por explicar, por fuerza tiene que ir aquí, a no ser que no te quepa y dicho detalle quede fuera del acabado final.

Conclusión

Es recomendable que tengas clara la historia antes de empezar a escribirla. Por eso, es bueno hacer pequeños resúmenes dividiéndola en las tres partes básicas de su estructura: introducción, nudo y desenlace. No cometas el error de creer que la introducción finaliza en el primer capítulo, o el segundo. Presenta todos los elementos primordiales de la historia antes de comenzar a desarrollar el conflicto. Termina de presentar los elementos restantes en el nudo, desarrolla los personajes y sus roles y rebela los detalles necesarios para dar pie al desenlace. Antes de finalizar, asegúrate de atar todos los cabos sueltos que te quepan (comprobarás que, a pesar del esfuerzo, siempre hay detalles que acaban quedando fuera de la obra). No te olvides de repartir bien la acción y, en el caso de tratarse de una saga, aprovecha el desenlace para dejar entrever de qué podría tratar el siguiente volumen.

Aunque ¡ojo! Tampoco cometas el error de dar demasiada información: cuantas más preguntas se haga el lector, más ganas tendrá de leer el siguiente libro.

Observación adicional

El haber utilizado la obra de Suzanne Collins me viene de perlas para hacerte pensar en algo relacionado con lo expuesto: al tratarse de una trilogía, los tres libros en sí mismos ya tienen la función de introducción, nudo y desenlace de la saga al completo. Es decir, en el primer libro se introduce el conflicto principal (la tiranía y opresión del pueblo, así como la necesidad de un símbolo o líder que de fuerza a la revolución: un Sinsajo). En el segundo libro, se confirma la revolución: Los distritos se rebelan y se desarrollan los conflictos internos de los personajes. En el tercero, explota la guerra, se resuelven conflictos y se cierra el resto de sub-tramas.

En el caso de una trilogía, marcar esta división es muy sencillo. Pero si se trata de una saga más larga no tiene por qué resultar más complicado: la introducción puede englobar más de un libro perfectamente, de igual modo sucede con el nudo y desenlace. Si una saga es más larga, es lógico que necesite más volúmenes para desarrollar las tres partes de la obra.

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