Estructura externa de una obra (capítulos, párrafos y frases)

Lo primero con lo que nos encontramos cuando abrimos un libro es el modo en el que está organizado. O en otras palabras: las frases, los párrafos y los capítulos. En este artículo vas a descubrir qué recursos utilizar a la hora de estructurar una obra, o cuándo toca hacer frases y párrafos más extensos, o sintetizados.

Capítulos

Los capítulos son la división principal de una obra (que no de la estructura, de la cual lo son la introducción, el nudo y el desenlace); su función es principalmente la de marcar pausas en la lectura, pero se pueden utilizar estas pautas como recursos narrativos la mar de interesantes. El primer consejo que te doy sobre este tema es coger el resumen de tu historia y dividirlo en capítulos, poniéndoles sus nombres correspondientes. Si aún no tienes resumen, puedes aprovechar la ocasión para hacer el listado de los capítulos y añadir una breve descripción de lo que ocurrirá en cada uno de ellos. Este tipo de ejercicios son el mapa que te ayudará a orientarte por el laberinto de tu mente.

  • Auto-conclusivos: Estos son un tipo de capítulos muy comunes en las series de televisión, sobre todo las que tienen un toque policial. La función de estos capítulos es crear distintas sub-tramas que se resuelven siempre antes de pasar al siguiente, creando así casos o conflictos individuales.
  • Con chifflinger: Son ese tipo de capítulos que finalizan en medio de una acción, descubrimiento o giro argumental determinado, dejando al lector con ganas de pasar al siguiente para saber qué es lo que ocurre a continuación. Ese efecto del final es a lo que se denomina chifflinger, y es un recurso muy utilizado tanto en televisión, como en cine y narrativa.
  • De personajes: Otro de los recursos muy utilizados es el de contar cada capítulo desde un punto de vista distinto. Ya sea narrado en primera o tercera persona, esto dota de dinamismo la lectura y permite hacer de la historia algo más coral.
  • Prólogo, epílogo, interludio: Consisten, por así decirlo, en capítulos adicionales (usualmente más cortos) que sirven como complemento a una historia. En un prólogo se pueden adelantar acontecimientos o presentar un conflicto antes de iniciar la introducción a la historia mediante el primer capítulo. El epílogo tiene una función parecida, pero con el cierre. Consiste en un añadido al final que rebela qué ocurre más allá, o da información extra para comprender el relato. El interludio es lo mismo, información extra, pero que se encuentra en medio de la obra; es decir, entre medio de dos capítulos.

Estos son los tipos de capítulos más utilizados, y cabe decir que no siempre es necesario decantarse por una opción concreta en una sola obra; ya que, en el caso de los capítulos auto-conclusivos, es recomendable (aunque no crucial) mantener una trama principal que se vaya desarrollando capítulo a capítulo para que el lector se quede pegado a las páginas. Por ello mismo, puedes meter chifflingers en los capítulos que cierren tramas; ten en cuenta entonces mantener un equilibrio. Y en el caso del prólogo, epílogo e interludio no está de más mencionar que se pueden utilizar para hacer un cambio de narrador, o de tono. Son cosas que suman interés y originalidad a la historia pues sus posibilidades son casi infinitas.

Lo comentado en relación a los finales, se aplica perfectamente a la hora de dividir una historia en varios volúmenes; es decir: hacer una saga. Puedes escribir libros auto-conclusivos, (como perfecto ejemplo de ello tenemos las sagas de Harry Potter, Las Crónicas de Narnia o Crónicas de la Torre); o libros más continuos que narren un mismo argumento con sus sub-tramas (como hacen las sagas El Señor de los Anillos, El Corredor del Laberinto o El Legado).

Párrafos

Los requisitos para estructurar correctamente los párrafos de un capítulo, o relato, pueden llegar a parecer abrumadores en un principio. Pero a medida que sigas escribiendo te darás cuenta de que no lo es tanto puesto que, la mayoría, son cosas de sentido común y las acabarás haciendo instintivamente. Lo mismo te ocurrirá a la hora de dividir la historia en capítulos, o en la estructura de frases que se comenta más abajo.

  • Introductorios: Usualmente suelen ser los párrafos más largos y, si no tienes cuidado, los más aburridos. Pero a la vez son tan importantes como el resto. Mi consejo es no abusar de los párrafos introductorios, hacerlos cortitos y todo lo sintetizado que puedas a favor de mezclarlos entre párrafos de acción con la finalidad de hacerlos más dinámicos.
  • Descriptivos: Aunque en un principio pueda parecer contraproducente, hay que tener cuidado de no abusar de las descripciones. Mucha gente, consciente o inconscientemente, tiene tendencia a determinar la calidad de un escrito en base a la cantidad de descripción que se pueda hallar en él, pero cantidad no es sinónimo de calidad. Recomiendo hacer lo mismo que con el apartado anterior: no pasarse con parrafadas descriptivas, y alternarlas con acciones para lograr un mejor equilibrio. Siempre habrá que detallar más aquellos personajes o escenarios que más aparezcan, pero de nada sirve describir milimetradamente una cafetería, si se trata de un escenario que solo va a aparecer en una secuencia del montón.
  • De acción: Estos son, por excelencia, los párrafos más dinámicos ya que consisten precisamente en describir acciones de personajes y/u objetos. Además menciono, a pesar de que esto también pueda parecer contraproducente y aún a riesgo de repetirme, que tampoco debes abusar de los párrafos de acción. De nuevo, lo mejor es ir alternándolos puesto que en la acción, precisamente, utilizarás un tipo de frases más cortas y, por ende, un párrafo de acción puede contener mucha más información que uno descriptivo. De nuevo, deberás mantener un equilibrio porque mostrando un sinfín de acciones seguidas, sin una pausa de por medio para reflexionar o asimilar lo ocurrido, puedes llegar a abrumar al lector haciendo que huya de tu relato. Es decir, que un libro tenga mucha acción no significa que vaya a ser más entretenido que uno que tenga un ritmo más lento: todo depende de lo bien que hagas tu trabajo.

Estos son los tipos de párrafos que se suelen utilizar en un escrito. Recuerda siempre mantener un equilibrio y que no es mejor novela aquella que tenga los párrafos más largos, o las descripciones más precisas: sino aquella que sabe mantener un ritmo coherente, sabiendo dar las pausas cuando es necesario.

Frases

Del mismo modo que dentro de los capítulos hay párrafos, dentro de los párrafos hay frases. A la hora de estructurar un párrafo en oraciones, las pautas a seguir son prácticamente las mismas que antes, pero de una forma más individualizada. Si para conseguir un buen capítulo has necesitado mantener un equilibrio entre los párrafos, para conseguir un buen párrafo necesitarás hacer lo mismo con las frases; con las mismas mezclas mencionadas anteriormente. Pues el tipo de frases básicas (sin detenernos a hacer análisis sintáctico ni morfológico) son las mismas que el tipo de párrafo. Aunque quizás en este caso añadiría un tipo más:

  • De ambientación: Consisten en frases que tienen la finalidad de transmitir al lector que se encuentran en una época determinada, o para explicar sensaciones que transmiten los sucesos que están ocurriendo en ese momento. Es decir, ambientar escenas: dar terror, drama o comicidad con las oraciones. En este tipo de frases es, quizás, en las que más necesario resulta tener bien frescas las distintas normas de análisis. Es recomendable utilizar los distintos tipos de predicados. También es importante saber dar con el tono adecuado o escoger las palabras a la hora de ambientar una escena de tensión. Lo mismo ocurre con la ambientación de la época, pues deberás informarte del tipo de vocabulario que se utilizaba en la época determinada y, en este caso, además habrá que indagar sobre vestimenta y costumbres. Cuantos más detalles de ambientación puedas añadir, mejor. En este caso, no te preocupes demasiado en abusar de ello puesto que en las revisiones siempre puedes acortar o incluso fusionar las frases. Aquí considero más importante no quedarse corto y lograr transmitir lo mejor posible, y dejar para las revisiones los detalles de estructura.

Voy a dar especial hincapié a lo de mantener un buen equilibrio entre frases, con la finalidad de escribir párrafos más elaborados que harán más interesantes tus capítulos. También te recomiendo que tengas en cuenta el ritmo de la secuencia determinada a la hora de decidir si incluir frases más cortas o más largas. Es evidente que una frase corta y concisa da más dinamismo que una quizá más poética; pero hay que tener en cuenta cuando usar una u otra.

Inciso: Los saltos

Para finalizar este artículo, te recomiendo tener en cuenta los saltos dentro de capítulos. Estos te vendrán de perlas para separar una secuencia de otra sin necesidad de hacer una transición que ralentice el ritmo, aunque no siempre es necesario. Pero tampoco hay que abusar de ellos pues, de lo contrario, correrás el riesgo de dar la sensación de que tu personajes se tele-transportan mágicamente de un lugar a otro. A fin de cuentas, hablamos de narrar una novela, y no una película (donde se abusa muchísimo más de los saltos).browse-1019848

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